Miradores de San Sebastián para disfrutar de la ciudad

Si estáis eligiendo un destino para disfrutar esta Primavera/Verano 2018 como es debido, aprovechamos para contaros que Donostia / San Sebastián tiene todo lo que buscáis en un mismo contexto. Si sois de buen comer y disfrutáis con la gastronomía; si os interesa la historia y la cultura; o si lo vuestro es vislumbrar el mar y respirar el aire de las montañas, San Sebastián es vuestro sitio. Y aprovechamos este nuevo post para desvelaros los rincones naturales que podéis visitar para disfrutar de las mejores vistas de la capital guipuzcoana.

Desde el Monte Igeldo, concretamente desde su peculiar Parque de Atracciones, se consigue una de las vistas más espectaculares de San Sebastián. El parque está construido en 1912 y está situado cerca del barrio del Antiguo y de la playa de Ondarreta. Se puede acceder a la cima en coche pero os recomendamos que utilicéis el funicular, pues su recorrido es inolvidable y cuenta con unas vistas inigualables. Una vez arriba, podréis observar una de las imágenes más espectaculares de la ciudad y disfrutaréis de un mirador de película.

A las faldas del Monte Igeldo, encontramos el paseo de Eduardo Chillida en el que podemos encontrar su obra más conocida: ‘El Peine del Viento’. Desde allí, se puede observar una imagen diferente de la Isla de Santa Clara y de la playa de Ondarreta. El Peine del Viento es, sin duda, el lugar más fotografiado por los turistas que visitan la capital guipuzcoana y uno de los símbolos más significativos de la ciudad.

Si atravesamos la playa de Ondarreta, llegamos al Palacio de Miramar y en sus jardines encontramos la clásica imagen de postal donostiarra. Este particular palacio fue un encargo por parte de la Casa Real Española y se construyó en 1893. Muchos turistas y donostiarras eligen este entorno natural para descansar, vislumbrar las vistas que nos regala y disfrutar de la armonía que se respira.

Palacio de Miramar
Palacio de Miramar (Foto: San Sebastián Turismo)

Asimismo, otro de los miradores desde el que se puede apreciar la belleza donostiarra y disfrutar de una buena sesión de movimiento marítimo es el Balcón del Bicentenario, donde encontramos la escultura de granito ‘Homenaje a Fleming’, que el escultor vasco, Eduardo Chillida, le dedicó al inventor de la penicilina. Desde cualquiera de sus bancos se puede observar a la perfección la belleza que desprende la Isla de Santa Clara. Asimismo, desde la propia isla donostiarra tenemos también la oportunidad de disfrutar de unas vistas privilegiadas de la ciudad. Y es que, estar en plena Bahía de La Concha, sentir la brisa marina y observar a la capital guipuzcoana desde los senderos de la Isla es una experiencia increíble que no se puede dejar escapar.

El monte Urgull, justo encima del puerto donostiarra, es otro de los lugares que un visitante tiene que conocer sí o sí cuando viene a descubrir Donostia. Una bonita experiencia rodeada de naturaleza en la que poder conocer parte de la historia donostiarra y disfrutar de unas vistas inolvidables. De igual forma, para poder disfrutar de las vistas de la ciudad no hace falta irse muy lejos, ya que, tanto en la parte superior del Aquarium de San Sebastián, en el trayecto que construye el Paseo Nuevo o en la pasarela del náutico, las vistas de la ciudad son una auténtica maravilla.

Monte Urgull
Monte Urgull

Si nos desplazamos hacia la zona del barrio de Gros, rincón que lleva consigo las palabras “visita obligatoria”, nos encontramos con el Monte Ulia. El cerro que une la ciudad con el puerto pesquero de Pasajes, cuenta con diversos elementos que lo hacen especial. Además de por su encanto, el Monte Ulia es la zona de senderismo más significativa de la ciudad y se ha convertido en uno de los mejores parajes en los que disfrutar de unas vistas inusuales de Donostia / San Sebastián. A sus pies, se encuentra la playa de la Zurriola junto al Palacio de Congresos y Auditorio del Kursaal, desde el que también observamos un plano de la ciudad inolvidable. Al final de este paseo de la Zurriola, nos topamos con el muro de Sagüés en el que cientos de donostiarras tienen como costumbre sentarse en él, disfrutar de las olas y de un buen atardecer. Así que, ya sabéis, ahora que tenéis los rincones más característicos apuntados, podréis haceros pasar por uno de nosotros, disfrutar de unas vistas incomparables y gozar de un entorno natural de cine.